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Estudiar para profe y ser mamá: la historia de Aeleen Carcher

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Por Marco Fajardo

Ser mamá y estudiar en la universidad es difícil, pero con voluntad y apoyo familiar es posible. La estudiante Aeleen Carcher, alumna de quinto año de Educación General Básica (EGB), es un ejemplo y cuenta su experiencia.

La joven entró a estudiar EGB en 2012, tras haber cursado previamente otra carrera en otra universidad. En ese momento ya tenía una hija de apenas ocho meses. "Fue una decisión bien pensada", asegura.

Aeleen optó por Educación Básica porque porque reunía varias de sus aficiones preferidas, las letras y los niños. "En cierto sentido, me movía el potencial que tienen los niños y que es subestimado en muchas ocasiones. Lo viví en organizaciones en las que participé siendo adolescente, donde tuve la oportunidad de trabajar con niños vulnerables y conocer su realidad, y ver con mis propios ojos lo que el afecto en un espacio propicio puede hacer en los niños".

"Creo sin duda que eso, sumado a lo que estaba viviendo con mi hija en ese momento, determinaron mi decisión", asegura.

Por qué la Usach

La elección de nuestra universidad no fue casual. Uno fue el prestigio por ser una universidad estatal, especialmente a nivel académico. "Otro, y creo que es uno de los más cautivantes, es la visión social que es inherente a esta universidad, que cumplía con mi visión sobre la empatía y la labor social que se ejerce en pedagogía", dice.

Un tercer factor fue el tema del transporte, directamente relacionado con la necesidad de estar cerca de su hija. "Vivo en Talagante y si bien me demoraba una hora n llegar, no tenía que tomar Metro ni Transantiago, está cerca de la estación donde yo tomo locomoción, lo que en caso de emergencia, por mi hija, resultaba ser muy importante".

Buena experiencia en EGB

Hoy puede decir que la experiencia en la carrera ha sido "buena experiencia". También porque le tocó tener compañeras que estaban en la misma situación que ella. "Los profesores comprendían la situación, permitían que asistiéramos con nuestros niños a clases y cosas por el estilo", relata.

"Por otra parte, tuve la suerte de tener al menos los dos primeros años, horarios muy compatibles con mi vida, me daban tiempo para todo, lo que facilitó mucho la inserción a la vida universitaria, pese a que uno, debido a su realidad, participa menos en cuestiones universitarias como carrete y marchas", cuenta

"Yo que tengo todavía una red de apoyo súper buena con mi familia, pude complementar la vida de estudiante con la de mamá, no sé si a la perfección, pero al menos no me perdí nada de mi bebe", dice.

Ser madre y estudiante

Finalmente, ¿cómo ha compatibilizado el rol de madre y estudiante? "Con puro amor, por mi hija y por mí yo creo", responde. "En general, siempre he priorizado ser madre, si en ocasiones mi hija se enfermaba o algo similar, la universidad espera, mi hija no".

Sin embargo, advierte que esta doble labor exige mucha organización y responsabilidad. "Con los años uno se acostumbra a andar corriendo y uno va adoptando ciertas técnicas que facilitan todo el proceso. Por ejemplo, decidí no hacer trabajos ni estudiar de día, dejarlo todo para la noche, y crearle una rutina a mi hija para que se durmiera temprano y así trasnochar estudiando tranquila".

"Casi siempre mis compañeras de trabajos eran mamás igual que yo, así que nos esperábamos, entendíamos y acompañábamos siempre, tanto, que al final nuestros hijos se hicieron amigos y en periodo de tesis, ellos hacían una pijamada mientras nosotras trabajábamos.

¿Qué mensaje le daría a las estudiantes que también serán o ya son madres?

"Considero que el ser madre es un proceso muy íntimo y la experiencia varía entre cada persona", responde. "Es muy personal, porque vivirlo o cómo vivirlo depende de muchos factores, pero para esta carrera, hay que saber considerarlo un plus, porque uno desarrolla otras habilidades que indudablemente facilitan y benefician la práctica pedagógica".

"Si bien yo pude hacer todo gracias la red de apoyo que tengo, la comprensión de los docentes también es súper importante, y por lo general, yo la tuve de la mayoría de mis profesores. Ambas actividades son importantes y si uno se organiza bien, puede hacer esto y más, pero no hay que olvidar que los estudios están ahí siempre, y nuestros hijos son niños sólo una vez. Hacerlos parte de estos procesos es igual de significativo para uno y para ellos. Al final, la universidad es un panorama entretenido para ellos y estando juntos, se está mucho más tranquila. Si la universidad tuviera un jardín para los hijos de las estudiantes, todo sería mucho más llevadero, pero aun así, siempre se puede".

Para el futuro, Aeleen espera encontrar un trabajo estable, ojalá en una escuela en donde la integridad de los niños se vea privilegiada por sobre los resultados académicos. "Aunque es difícil, espero poder entrar al sistema sin ser devorada por la realidad" (risas), añade.

También "perfeccionarme en las menciones que saqué ahora. Me gusta mucho el área del lenguaje, así que quizás siga estudiando en relación a ello y eso, aunque siendo sincera, el futuro no es algo que me preocupe tanto. Estoy aprovechando de participar más en las actividades de mi hija mientras preparamos la defensa de la tesis".